El ajedrez sigue moviendo piezas en el Club Náutico Mar del Plata. En El Mirador, el magazine institucional que se emite por TEN, conversamos con Julián Busso, profesor de la disciplina y árbitro internacional, sobre el presente de la actividad y los desafíos de la temporada en una charla imperdible.

El verano fue particular para la práctica. “Es difícil venir a jugar al ajedrez con 30 grados”, reconoció, aunque destacó que, con un cambio de horario para respetar el tiempo de playa, lograron mantener “encendida la llama del ajedrez”.

Desde marzo, la actividad retomó su cronograma habitual: adultos los miércoles de 15:30 a 17 y jueves de 17 a 18; niños los miércoles de 17 a 18:30 y jueves de 16 a 17.

Busso insiste en perderle el miedo al tablero: “La única forma de aprender es perdiendo. Si no entendemos los errores, no podemos mejorar”. Para él, el ajedrez es estrategia, táctica y disciplina, valores que lo emparentan con cualquier deporte de alto rendimiento. Incluso ha trabajado con ciclistas de elite que resolvían posiciones mientras pedaleaban en bicicleta fija, entrenando la toma de decisiones con pulsaciones elevadas.

“El ajedrez es un reflejo de la vida: interpretar lo que nos toca, analizar lo que hizo el otro y actuar en consecuencia”, sostuvo. Deporte, juego y herramienta formativa al mismo tiempo, combina competencia y múltiples beneficios cognitivos.

Además de su tarea docente, Busso se desempeña como árbitro de la Federación Internacional y participa activamente en torneos. En ese marco, destacó el Abierto Internacional de Mar del Plata, que se disputará en Semana Santa y es uno de los más importantes de Sudamérica: nueve rondas en las que todos los participantes juegan nueve partidas.

El ajedrez del Náutico continúa así su camino, consolidando un espacio que apuesta tanto a la formación como a la competencia.