La marplatense Alma Coletta Spada vivió un mes inolvidable en el que llevó su pasión por el stand up paddle (SUP) a lo más alto de la competencia internacional. Tras viajar a Guatemala y Colombia, volvió a la ciudad con una medalla panamericana y un subcampeonato en la Copa América, consolidándose como una de las referentes argentinas de este deporte en pleno crecimiento.
En su visita a El Mirador, el magazine de TEN, el canal de streaming del Club Náutico Mar del Plata (CNMP), la joven deportista compartió sus vivencias, sensaciones y aprendizajes tras estas intensas semanas de competencia.
El primer destino fue Guatemala, donde se disputaron los Juegos Panamericanos de Surf. Allí, Coletta Spada se subió al podio tras quedar cuarta y conseguir la medalla de cobre. Pero su desempeño tuvo un valor extra. Antes de viajar había atravesado un complicado cuadro de erisipela y linfangitis en la pierna, lo que limitó su preparación física.
“Llegué con un entrenamiento más mental que físico, pero pude llevarlo adelante junto con profesionales que me acompañaron”, relató en charla con el equipo de El Mirador.
Las condiciones en Guatemala tampoco fueron sencillas. El calor era intenso y el agua tibia no brindaba alivio: “Entrenar ahí fue duro, pero después de unos días te adaptabas y terminaba siendo lo mejor que te podía pasar”, explicó.
Para ella, llegar con anticipación a las competiciones fuera del país resulta clave: “Siempre trato de ir al menos una semana antes para adaptarme al clima, al jet lag y al agua. Cada lugar tiene sus particularidades”.
Tras competir hasta el anteúltimo día, Coletta Spada aprovechó una semana más junto a su familia para entrenar, conocer el lugar y acompañar a sus compañeros de equipo.
El siguiente desafío fue la Copa América en Colombia, donde la exigencia fue aún mayor. Se quedó con el subcampeonato, mientras que una de sus compañeras, quien había sido segunda en los Panamericanos, se consagró campeona.
La competencia fue intensa, nueve pruebas en total, con jornadas de hasta tres carreras. “Fue un torneo que me ayudó mucho en lo mental. Yo sabía que iba a marcar un antes y un después en mi carrera deportiva”, señaló. A diferencia de Guatemala, en Colombia tuvo menos tiempo para aclimatarse, apenas cuatro días. Sin embargo, la experiencia le dejó aprendizajes clave para seguir evolucionando.
Con apenas 24 años, la deportista y profesora del CNMP ya lleva 11 practicando SUP y desde 2019 compite de manera profesional. Su disciplina y su rutina de preparación mental son parte de su sello: “Antes de cada carrera medito. Ahí puedo tranquilizarme y muchas veces me surgen ideas de estrategia para la prueba”.
Con la mirada puesta en el futuro, Alma ve al deporte argentino en pleno crecimiento: “El SUP evolucionó mucho en el país. Hoy es potencia en América y creo que, si seguimos así, podemos serlo también a nivel mundial”.
