El Club Náutico Mar del Plata (CNMP) lanzó su nueva escuela de wingfoil, un deporte en pleno auge que combina técnicas del kitesurf, el windsurf y el surf. La propuesta está impulsada por Eduardo Ramírez Lijo, ex presidente del club, y el reconocido profesor Guillermo “Willy” Soriano, quien remarcó que no cualquiera puede enseñar esta disciplina: “Willy es profesor de Educación Física y tiene mucha experiencia y eso marca la diferencia”, afirmó el dirigente.
Al respecto, Soriano explicó que «el wingfoil es un deporte que toma algo de cada uno: la vela que llevás en la mano se parece a la del kite, la posición es como la del windsurf y la tabla es la del surf, aunque con una quilla grande que abajo tiene unas alas con forma de avión”. Según el instructor, aprender no es difícil. Asegura que “solo hace falta tener los elementos, el profesor adecuado y ganas, como en cualquier deporte”.
Ramírez Lijo coincidió en que el entorno del club ofrece condiciones inmejorables para esta práctica. Señaló que el wingfoil es “el deporte ideal para el puerto” y que el Náutico “tiene la cancha perfecta para aprender”. Además, sostuvo que el fenómeno del foil “invadió la náutica y llegó para quedarse”. También comentó su propia experiencia de aprendizaje: mientras que el manejo de la vela “no le costó nada”, reconoció que dominar la tabla fue lo más desafiante. Por eso, adelantó que implementarán un sistema especial basado en un aparejo lateral al bote, pensado para que los alumnos practiquen fuera de la turbulencia y les resulte más fácil sostenerse.
Una de las innovaciones más destacadas será el uso de intercomunicadores acuáticos. Soriano detalló que los alumnos usarán un casco con parlante y micrófono, y el profesor tendrá el mismo equipo: “No hay que apretar ningún botón. Yo le hablo y me escucha, y él me puede responder. Aunque esté a 500 metros, puedo corregirlo en el mismo instante en que comete el error”. Esta tecnología permitirá, según explican, un aprendizaje más rápido y seguro.
Las clases están recomendadas para chicos mayores de 10 años, principalmente por el tamaño de las velas. De ahí en adelante, no hay límite de edad. “Es un deporte fluido, no cansa”, aseguró Soriano, quien destaca que la sensación de deslizamiento es constante y placentera.
En esta primera etapa, la escuela será exclusiva para socios del club. Próximamente, se publicarán las tarifas y modalidades de inscripción. La idea inicial es que las clases sean individuales, aunque, según adelantaron, podría permitirse en algunos casos la participación de dos personas por turno.
